por Matt Watson
Hace mucho tiempo desde mi primer post. Cuando termino el semestre de escuela, tendré más oportunidades para escribir sobre mis pensamientos. Ójala que mis escritos son entendibles. Si no, dígamelo.
Ahora deseo hablar de la educación de los hijos de cristianos. Aquí en los Estados Unidos, la escena de la educación es un asunto de mucha contraversia. ¿Deberían enseñar las escuelas públicas la teoría de evolución o cosas sexuales como sexo seguro o la homosexualidad? Todos las personas tienen sus opiniónes de las reglas de las escuelas. Tienen opiniónes políticas, e yo las tengo también. Pero ahora mismo quiero ir más allá y examinar la responsabilidad personal del cristiano con respecto a sus hijos.
El hecho es que toda la contraversia no sería tan importante si los padres tuvieran un sentido más serio de responsabilidad. Les enviamos a nuestros hijos a las escualas y les damos comido cuando están en casa. Además de estas cosas, no hacimos ninguno salvo que les dejamos mirar la tele. Esperamos que la escuela les enseñe como ser personas buenas. Es una lástima. Los hijos de los cristianos son las responsabilidades de los cristianos. No son las de César. Un gobierno secular no deberían tener la responsabilidad de nuestros propios hijos.
La tradición de enseñar a los hijos la rectitud es muy vieja. Viene del tiempo de Moisés. Antes de su muerte, Moisés les predicó a los hijos de Israel de la importancia de la educación.
Y enseñadlas a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y escríbelas en los postes de tu casa y en tus puertas, para que tus días y los días de tus hijos sean multiplicados en la tierra que el SEÑOR juró dar a tus padres, por todo el tiempo que los cielos permanezcan sobre la tierra. (Deuteronomio 11:19-21)
Hoy en día, el divorcio es popular, y creo que una razón es que los padres no tenían responsabilidad. Los hombres creen que tienen la libertad para ser infiel y no cuidar a los niños, y las mujeres creen que tienen la libertad para divorciarse por cualquiera causa. Mientras tanto, los hijos reciben la pena.
Váyanse a la iglesia los domingos y traigan a sus hijos.
Lean la Palabra de Dios cotidiano y oren con sus hijos.
Juegen con sus hijos y lloren con ellos.
Les amen. No es difícil, ¿verdad?